Pedir de más también hace que te falte plata
Cuando llega el vendedor, muchos pedidos se hacen de la misma manera:
La decisión depende de lo que recuerdas haber vendido, de lo que ves en la percha, del dinero disponible o de la oferta del proveedor. A veces funciona. Otras veces, a los pocos días se acaba un producto que tus clientes buscan, mientras en la bodega duermen varias unidades de otro que casi no se mueve.
En ambos casos pierdes:
- Si pides menos de lo necesario, el producto se acaba y dejas de vender.
- Si pides demasiado, tu dinero queda atrapado en la percha.
- Si compras solo por la oferta, puedes terminar gastando en mercadería que todavía no necesitabas.
Un pedido eficiente debe ayudarte a evitar los dos extremos: quedarte sin producto y acumular más de lo que puedes vender.
La pregunta que debes responder antes de pedir
Antes de decidir cuántas unidades comprar, necesitas saber: ¿cuánto voy a vender antes de que vuelva el proveedor?
Para responder solo hacen falta tres datos:
- Cuántas unidades vendes normalmente al día.
- Cada cuántos días te visita el proveedor.
- Cuántas unidades tienes actualmente entre la percha y la bodega.
Cuánto pedir = (días hasta la próxima visita + días de colchón) × venta diaria − inventario actual
Los días de colchón te protegen si un día vendes más de lo normal o si el proveedor se retrasa. En nuestra herramienta colocamos dos días, pero puedes ajustar ese número según la realidad de tu tienda.
Hagamos la cuenta
Supongamos que vendes seis colas de 1.35 litros al día, el proveedor te visita cada siete días y mantienes dos días de colchón:
- Días a cubrir: 7 hasta la próxima visita + 2 de colchón = 9 días.
- Lo que necesitas: 9 × 6 = 54 unidades.
- Lo que tienes entre percha y bodega: 20 unidades.
- Tu pedido: 54 − 20 = 34 unidades.
No 20 porque parece suficiente. No 50 para aprovechar la visita. No 100 para que "no falte". Treinta y cuatro: la cantidad calculada para cubrir la venta hasta que vuelva el proveedor, con un pequeño colchón.
Si compras mucho más, posiblemente venderás esas unidades con el tiempo. Pero mientras tanto ocuparán espacio y usarán dinero que podrías necesitar para reponer arroz, aceite, atún u otro producto que se mueve más rápido.
¿Y si no sabes cuánto vendes al día?
No necesitas un sistema complicado. Revisa cuántas unidades vendiste la última semana y divide para los días que abriste. Si vendiste 42 unidades en siete días: 42 ÷ 7 = 6 unidades diarias. Ese es tu promedio inicial.
No tiene que ser perfecto. Lo importante es que el pedido deje de depender solo de tu memoria. Después lo ajustas según lo que veas:
- Si el producto se acaba antes de tiempo, probablemente aumentó su venta diaria.
- Si siempre queda demasiado, quizás estás calculando una venta mayor a la real.
- Si se acerca una quincena, un feriado o una temporada de más movimiento, aumenta la cantidad.
- Si el proveedor suele retrasarse, amplía temporalmente los días de colchón.
La cuenta te da una base. Tu conocimiento de la tienda la adapta.
El semáforo antes de confirmar
Nuestra herramienta usa un semáforo para mostrarte de un vistazo cómo está cada producto:
El semáforo no decide por ti. Te muestra dónde mirar antes de aceptar el pedido.
La herramienta
Se llama Pedido Fácil. El archivo Excel incluye una guía de uso, ejemplos y una hoja editable para preparar el pedido antes de que llegue el camión.
Qué hacer esta semana
Antes de la próxima visita de tu proveedor principal, haz la cuenta con sus 5 productos que más vendes: días hasta que vuelva + 2, por lo que vendes al día, menos lo que tienes.
Compara ese número con lo que ibas a pedir "al ojo". La diferencia — para arriba o para abajo — es plata: o mercadería que iba a dormir en la percha, o ventas que ibas a perder por quedarte sin producto.
Contenido educativo. Los ejemplos simplifican situaciones posibles y no sustituyen asesoría contable, financiera o tributaria.