Por qué vendes $200 al día… pero te quedan $22
Después de una jornada larga, cierras la tienda con la sensación de que hoy se vendió bien: fideos, aceite, colas, arroz, recargas. Fue un buen día.
Haces la cuenta y sacas tu venta: $200.
Y desde afuera cualquiera diría: "$200 al día… unos $6,000 al mes. El de la tienda hace billete." Quizás tú mismo lo pensabas cuando empezabas.
Pero cuando separas lo del proveedor, lo que debes, lo que usaste para la casa, resulta que casi no queda nada. Y llega la pregunta que todos los tenderos se hacen tarde o temprano:
"Si vendí bien… ¿por qué no tengo plata?"
Todos conocemos la explicación. Pocos la calculan con exactitud.
Una cosa es lo que entra a tu caja. Otra muy distinta es lo que ganas. No es lo mismo.
- Lo que entra es el flujo de caja: toda la plata que pasa por tu tienda.
- Lo que ganas es la utilidad: lo que queda después de reponer mercadería y pagar los costos del día.
Cuando las dos se confunden, pasan estas cosas:
- Sacas dinero del cajón pensando que es ganancia.
- No separas lo del proveedor.
- Te vas quedando sin dinero sin darte cuenta.
Confundirlos es exactamente lo que hace que un negocio venda mucho y gane poco.
Hagamos la cuenta real
Vendiste $200. Pero esos productos los compraste para revenderlos, y hay que pagarlos para volver a surtir mañana. Si consideramos un buen margen del 25%, de cada $200 que vendes, $150 son para reponer la mercadería.
Te quedan $50. Pero aún falta restar los costos del día:
- Fiaste (aunque tienes un letrero que dice que no lo haces) y aún no te pagan: $9
- Producto dañado o vencido: $3
- Parte diaria de tus gastos de luz, agua: $4
- Parte diaria de gasto de arriendo: $10
- Fundas, envases, vasos para despacho: $2
Súmalos: $9 + $3 + $4 + $10 + $2 = $28. De los $50 te quedan $22.
De los $200 que entraron, $22 son realmente tuyos. Y de ahí es donde realmente podemos descontar lo del mercado de tu casa o cualquiera de tus gastos personales.
Una forma simple de empezar a tener control (sin sistemas complicados)
Necesitas tres sobres. O tres frascos, tres latas, tres fundas. Lo que tengas o prefieras. Tres sobres para tres valores distintos.
Empieza solo con esto: cuando saques plata del cajón para algo, pregúntate de qué sobre la estás sacando.
- Si es para tu casa: debería salir del sobre 3.
- Si estás sacando del sobre 1, estás vaciando la mercadería del día siguiente.
Ese pequeño cambio —saber de qué sobre sale cada dólar— es lo que separa al comerciante que crece del que vive diciendo: "No sé en qué se me va la plata".
Empieza hoy. Tres sobres.
Contenido educativo. Los ejemplos simplifican situaciones posibles y no sustituyen asesoría contable, financiera o tributaria.